Arquitectura Penitenciaria

La arquitectura penitenciaria es la especialidad de la arquitectura civil, que se encarga del diseño y construcción de establecimientos penitenciarios. Es por tanto el arte y técnica de diseñar y construir edificios públicos y privados destinados a la retención y custodia de detenidos y presos y/o al cumplimiento de condenas en sus distintas modalidades.

En los estados modernos tanto la retención preventiva como la finalidad de las condenas privativas de libertad se encuentran totalmente reguladas, la actuación de las Administraciones es supervisada por los órganos jurisdiccionales y los Defensores del Pueblo. Los espacios destinados a la reclusión tienen unas exigencias mínimas normalizadas pero además deben facilitar las prestaciones penitenciarias que demandan las leyes. Por este motivo la buena organización funcional de los establecimientos es una herramienta imprescindible para el buen funcionamiento de los sistemas penitenciarios. Por estos motivos la Arquitectura Penitenciaria no solamente debe adaptarse a las concepciones arquitectónicas modernas sino que además debe respetar los principios básicos del derecho y las ciencias penitenciarias progresistas.

En palabras de Julio Altmann Smythe para proyectar y edificar un establecimiento penal, pues, no es bastante saber construir y embellecer un edificio conforme con las nociones generales de la disciplina arquitectónica. No es suficiente que el profesional se halle compenetrado en los conocimientos de la arquitectura. Es preciso, además, que él se encuentre imbuido de básicos principios de una actualizada ciencia penitenciaria que continuamente evoluciona. Por tanto, para proyectar y construir una prisión es imprescindible saber conjugar adelantadas informaciones arquitectónicas con las que brinda la ciencia que se ocupa del apropiado tratamiento institucional de los reclusos.

No es sencillo, pues, que un arquitecto pueda especializarse en la construcción de esta clase de instituciones, por lo cual tales expertos no abundan.”

Muchos arquitectos han diseñado establecimientos de noble arquitectura que han tenido que reformarse desde sus primeros días de uso. Al igual que los hospitales, los edificios penales tienen un uso intensivo, 24 horas al día y 365 días al año. Cualquier interrupción de los servicios normales o esenciales puede provocar incidentes desagradables, problemas de orden público y poner en riesgo la integridad física o la vida de sus ocupantes. Sus usuarios no acostumbran a residir en ellos de forma voluntaria, al menos en las primeras fases de internamiento. La seguridad de los propios internos y del personal que los custodia o participa en labores asistenciales o resocializadoras debe estar garantizada en todo momento. Por estos motivos los establecimientos penitenciarios además de tener una buena arquitectura deben cumplir perfectamente las exigencias funcionales que les permita ser garantes de la custodia al tiempo que una herramienta imprescindible para la reeducación y reinserción de los condenados, la custodia de internados así como la seguridad de los anteriores, visitantes, trabajadores y vigilantes.

Estas páginas tienen por objeto facilitar la difusión de los conocimientos adquiridos en muchos años de dedicación a la arquitectura penitenciaria, en planificación, diseño, construcción y supervisión de edificios en funcionamiento, desde el encargo de proyecto, su desarrollo, la ejecución de las obras y la explotación y el mantenimiento de sus instalaciones, así como la puesta en valor del patrimonio arquitectónico penitenciario, frecuentemente ignorado u olvidado..

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