Los presidios de obras públicas. El Canal de Castilla

La pena de presidio adquirió gran protagonismo a partir del segundo tercio del siglo XVIII. En la Armada con el plan de Arsenales del Intendente Patiño, que daría lugar a la construcción de los arsenales de la Carraca (Cádiz), Cartagena y Ferrol. En tierra los planes de desarrollo de infraestructuras del Marqués de la Ensenada, darían lugar a la construcción de innumerables obras públicas repartidas por toda la geografía nacional.

Muchas de estas, debían ejecutarse en lugares de difícil acceso y alejadas de poblaciones por lo que la mano de obra resultaba un bien escaso y difícil de conseguir. Por este motivo dos grandes empresas privatizadas, Caminos de Andalucía y Canal de Castilla movieron todas su influencias para conseguir imponer sus criterios en la comisión que redactaba la Ordenanza General de los Presidios del Reino de 1.834.

Los forzados fueron enviados al Canal de Castilla, tramos de carretera de las Cabrillas, Ávila-Salamanca, Bonanza-Puerto de Santa María, Córdoba-Antequera, Granada-Motril, Logroño-Calahorra, Palencia-Magaz de Pisuerga, Soria-Logroño, Valladolid-Olmedo. El rendimiento distó de ser el esperado, debido en parte a las interrupciones provocadas por las guerras carlistas, en otra a la dualidad de mandos: militar para cuestiones de seguridad y civil para la ejecución de los trabajos y por último a la crisis del sistema frente a las teorías correccionalistas, que finalmente acabarían imponiéndose.

Convento de San Francisco. Medina de Rioseco

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Derechos de la imagen: Rafael Samalea CC-BY-SA-4.0

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2 respuestas a «Los presidios de obras públicas. El Canal de Castilla»

  1. Buenos días,

    Según las crónicas, Mariano Calvo Ladrón, estuvo trabajando como capataz en la obra de construcción del canal de Castilla. Se fugó de allí con dos penados. ¿Sabrías decirme si los capataces eran también presos?. Muchas gracias.

    1. En las obras del canal el equipo de presidiarios estaba controlado por el estado, mediante un comandante y un equipo militar de escolta. Dentro de su estructura figuraban en contacto directo con los presidiarios los «cabos de vara», que eran prisioneros elegidos por su fidelidad y conducta para controlar la disciplina de las cuadrillas. Sin embargo, el Canal de Castilla era una empresa de construcción que tenía su propia estructura, dentro de la cual figuraban los capataces, técnicos cualificados para la ejecución y control de ejecución de las obras. Normalmente estos eran personas libres, contratadas por la empresa, pero no puede excluirse la posibilidad de que fuera un penado cualificado contratado para ese fin.

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